Mao, Valverde. Con un andar pausado pero una fortaleza que inspira, Ana Felicia Rodríguez Rodríguez, conocida cariñosamente como Doña Felicia, se aferra a la esperanza de obtener su pensión tras 21 años de dedicación al servicio público en el Hospital Regional Luis L. Bogaert. A sus 78 años, esta envejeciente lucha por lo que considera un derecho merecido, un descanso digno después de décadas de entrega.
Nombrada como conserje de salud el 28 de mayo de
2003, bajo el número de tarjeta 19831 y con un salario inicial de 1,871.43
pesos, Doña Felicia recuerda con nostalgia los tiempos en los que el servicio
al hospital era su propósito diario. A pesar de las limitaciones económicas,
nunca faltó a su deber. Sin embargo, la falta de una pensión la obliga ahora a
cumplir con estrictas exigencias, que desafían su avanzada edad.
“Me dicen que tengo que presentarme al hospital dos
veces a la semana para no ser desvinculada por abandono de trabajo a veces sin
poder trasladarme por temor a fracturarme alguna parte me mis huesos”, relata
con ojos húmedos. Desde la gestión de los doctores Rodríguez Montán y Tabaré
Rodríguez, había recibido instrucciones de quedarse en su casa mientras se
canalizaba su pensión. Pero con la llegada del actual director del hospital
regional L.L.B, el Dr. Newton Solano, esta medida cambió, colocándola en una
posición insostenible.
A pesar de su edad, Doña Felicia agradece no padecer
enfermedades graves, pero su salud física y emocional aumenta la incertidumbre.
“Solo quiero mi pensión para poder descansar, terminar mis días tranquila y disfrutar
de mis hijos, nietos y bisnietos como ellos lo merecen”, expresa con humildad.
Este llamado no es solo de Doña Felicia, sino de una
comunidad que ve en su historia un reflejo de la necesidad de proteger a
quienes han dedicado su vida al servicio público. Su historia es un
recordatorio urgente para las autoridades de salud de que la justicia social
comienza con acciones concretas que devuelvan dignidad y esperanza a los más
vulnerables.
¿Será escuchado el clamor de Doña Felicia? La
población de Valverde espera que este caso no quede en el olvido y que,
finalmente, se le otorgue la pensión que tanto anhela.

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